Un poco de mi

Nací en Transilvania, pero vivo desde hace 9 años en el sur-este de España, en la bendita tierra del sol y del Mediterráneo y ahora no estoy cerca de ninguno de los dos lugares que mi alma llama hogar

Chicago se esta convirtiendo en mi nueva casa, donde intento aprender y comprender una nueva sociedad, otra cultura, un mundo totalmente distinto a todo lo que hasta ahora conocía. 

Se trata de un viaje fuera de la zona de confort, un reto y una aventura para mi alma viajera, para que mis alas puedan estirarse una vez más y volar. 

Crecí en un mar de sinergias, leyendo todo lo que podía para dejar mi imaginación viajar a tierras lejanas y vivir junto con los personajes experiencias extraordinarias. En el jardín de la casa de mis abuelos, entre flores de mil colores y cantos de pájaro, me perdí incontables veces mirando el cielo azul e imaginando todo lo que las nubes veían como silenciosos testigos de este mundo. Soñaba con los ojos abiertos, soñaba con conocer, saborear, olfatear y vivir el mundo.

Todos los años, mis abuelos me llevaban de viaje por todo el país para enseñarme nuestra cultura, nuestros paisajes y los rincones que nos hacen únicos. Sin querer, mi abuelo plantó en mi corazón el gusanillo del viajero. Todo esto hasta que con 16 años decidí tomar el relevo y descubrir el mundo por mi cuenta, junto con mis amigos en campamentos de verano o con los compañeros del pequeño grupo de teatro inglés, con el que tuve experiencias únicas participando en festivales durante tres años, en el instituto. Después empecé a disfrutar de las nuevas libertades de movimiento en la Comunidad Europea y aproveché para conocer las ciudades europeas de mi lista de sueños.

Visité España varias veces antes de convertirse en mi nuevo país y cada vez me quedaba con ganas de más. Al final, me quedé a vivir en España, integrándome cada vez más en la cultura, en las tradiciones, asimilando y absorbiendo el idioma para hacerlo mío, para poder transmitir lo que ya sentía por dentro, el fuerte latido español de mi corazón.

Siempre luché para conseguir mis sueños y la convocatoria de la beca de Turespaña llegó justo cuando más la necesitaba. Así que me lancé sin red, sin mirar atrás y sin miedo, a por todas, soñando e imaginando un mundo de oportunidades. Mi madre me preguntó cuál era la finalidad de todo esto y le tuve que explicar que no es la finalidad, sino el camino lo que me interesa, lo que quiero disfrutar y aprovechar al máximo.

¡Y ahora… Chicago! pero esta historia se irá escribiendo poco a poco…